Pintor Nacido en el Banco Magdalena, de familia de artesanos, aprendió de sus padres el arte de la ebanistería. Desde niño mostró su inclinación sin apoyo alguno a las artes y fue así como ganó parte de su vida pintando muros, afiches propagandísticos y aprendiendo el arte de la marquetería.
Una vez instalada en Bogotá por su propia cuenta estudia y trabaja reproduciendo cuadros diferentes al mismo tiempo que crea una clientela que empieza a valorar sus cuadros. Conoce a Obregón y estudia su estilo, además de otros pintores por los cuales siente una fuerte inclinación. De allí empieza a surgir un lenguaje personal que por su idiosincrasia lo acerca a los pintores del trópico. El colorido de sus obras nos recuerda al Trópico y nos trae a la memoria a los tachistas, quienes con grandes pinceladas de colores finamente contrastadas originan atmósferas y ambientes, como ensoñaciones y recuerdos que viven en el imaginario personal de Miguel Galezo.
Fue al lado del río, con los pescadores que conoció la belleza de la naturaleza caribeña: los manglares, las iguanas, las aves, sus atardeceres y amaneceres, los cuales quedaron en su memoria. De igual manera sus ojos grabaron para siempre los rituales y las relaciones sociales de los campesinos de su terruño, como lo representan los cuadros aquí expuestos.
Fue al lado del río, con los pescadores que conoció la belleza de la naturaleza caribeña