EL maestro Pombo nació en Manizales, pero la ciudad de Cali se convirtió en su casa en 1957. Su vida ha dedicado al arte en diferentes aspectos. Músico, pintor, artista de plástico, arquitectura restringida, director cultural, teatro e ilustrador de actores. Se considera autoestudio con grandes talentos. Su vida de arte comenzó como músico en 1975, cuando se unió a algunos grupos locales, de salsa de roca y jazz.
Diego Pombo lo beso una loca. Pero no cualquier loca, Jovita Feijoo, la reina de Cali, la única mujer en la historia de Sultana del Valle que tiene la capacidad de detener el tráfico en la avenida colombia. O al menos, eso es lo que dice la historia. Este descarado beso sagrado recibido por Pombo, marco su vida condenándolo a ser parte de la locura de una ciudad desesperada.
Es finalmente en 1981 cuando el Pombo pintor se da a conocer en Cali. Sus obras dan cuenta de una intensidad satírica, onírica, erótica y musical. Sus retratos de bandas, esculturales musas y ninfas, locas y locos, músicos, políticos, próceres, vírgenes y putas alimentan todo un panteón de personajes idílicos con los que Pombo juega a crear verdaderos universos teatrales y fantásticos.
Él, que se define como el fresco y amoroso novio póstumo de Jovita Feijoo es reconocido por la serie de retratos realizados en honor de los ilustres locos de la ciudad. No por nada es el gran “loco Guerra” el director de su orquesta, mientras Jovita, siempre musa, lidera desde el piano el toque de la banda. Su obsesión por la locura se debe a la plena convicción de que ese estado mental de desvarío es la única fórmula de oponerse y resistir ante el sistema y la cotidianidad agobiante de una nación triste y cerrada.
La tranquilidad de su rostro y la frescura impresa en su sonrisa son suficientes para entender el carisma y reflejo emocional de cada uno de los personajes de sus cuadros. Uno de los aspectos más interesantes de la obra artística y plástica de Pombo, es que da cuenta de la memoria histórica y cultural de la ciudad y la región, a partir de la reivindicación de íconos e importantes personalidades de la cotidianidad del mundo y la sociedad.
Sin embargo, Diego Pombo no se ha limitado a la creación propia como artista, pues como muchos que incursionan en este medio, ha trabajado en el diseño e ilustración publicitaria de carteles; incluso ha elaborado varias ilustraciones para revistas, magazines, periódicos y libros.



